¿Por qué necesitamos jugar?
En primer lugar definiremos juego:
el juego es una actividad placentera e innata que lleva consigo un aprendizaje.
Es un espacio donde tenemos la oportunidad de interactuar con nosotros mismos,
con los demás y con nuestro entorno, además, no desaparece nunca de nuestras
vidas.
El juego simbólico es el más
característico de la Educación Infantil. Este juego es decisivo para la vida
adulta, ya que se da en una edad donde necesitamos dar simbología a los
objetos, personas o situaciones para entenderlas mejor, a través de los
símbolos consiguen reducir la complejidad de la realidad y la llevan a un
territorio que pueden dominar y controlar.
Se juega para descubrir, conocer,
aprender, buscar sensaciones que nos provoquen placer y sobre todo entender a
las personas o situaciones. El juego también permite desarrollar la
imaginación, compartir experiencias y además adquirir una serie de habilidades
sociales.
El juego facilita la comprensión de
lo que somos y de lo que podemos llegar a hacer. Se reproducen escenas reales
del mundo, lo cual permite jugar con la realidad pero no estar dentro de ella
por lo cual es un juego más seguro ya que pueden equivocarse, experimentar,
probar y proyectar sin consecuencias
Raquel Ramiro Novillo
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